Las 10 razones por las que compras tantos juegos

¿Qué es lo que pasa? Algo raro tiene que ocurrir en las pequeñas cabecitas de los jugones para que empleen tanto tiempo y sobre todo dinero en comprar cada día más y más juegos de mesa. Algo debe de ser lo que nos impulsa a ello. Tras darle varias vueltas al tema una pregunta llegó a mi cabeza, y no es otra que:

¿Por qué el jugón compra tantos juegos?

La respuesta a tal pregunta es complicada, y puede deberse a una o a varias razones dependiendo de cada caso. Aquí he tratado de reunir las más importantes y con las que seguro cada uno de los jugones podrá identificarse. Acompañaré la entrada de algunas fotos de jugones que posiblemente podáis conocer acompañados de sus juegos.

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Enrique, del blog Éxito y error

1. El interés por el juego.

Parece simple, pero después de pensar en otras tantas razones se me ha ocurrido que la principal no la estaba teniendo en cuenta, y por ello la menciono en primer lugar. ¿Y si no qué otra mejor razón para comprar un juego hay sino el hecho de que nos gusta? Porque disfrutamos jugando. Disfrutamos pasando el tiempo con nuestros amigos llevando a cabo esta sana afición que nos entretiene en compañía, y para jugar a un juego de mesa, frecuentemente hace falta un juego de mesa, y probablemente tendrás que tenerlo delante para jugarlo.


2. El famoso ‘hype’.

Otra palabreja que usamos los jugones en nuestro extenso vocabulario que ninguno de nuestros familiares o amigos no jugones adivinaría ni en un millón de años. Evidentemente no es exclusivo de los juegos de mesa. Al igual que nos pasa a nosotros con esta afición, al resto de mortales les puede pasar con un libro, ver una película o hasta comprarse una Termomix.

Lo que ocurre es que de alguna manera se nos presenta un juego y llega a nosotros. Puede ser mediante un vídeo de YouTube donde algún jugón nos enseña el juego, sus componentes, o cómo jugarlo -como tan bien hace Stephane en su página 5mpj-. Podemos escuchar algún podcast como El Tablero u Otro juego más donde Kabutor en uno, y Skaidan y Gwenhwivar en otro, nos cuentan sus sensaciones cuando juegan, o podéis escuchar a nuestro amigo Celacanto, que nos relata magníficamente algún pasaje de la historia en la que algún autor se inspiró y recreó al diseñar un juego. Claro está, después de ver y oír tantas alabanzas sobre un producto -los jugones somos de carne y hueso al fin y al cabo- sentimos unas mariposas en el estómago que nos llaman y nos llaman a adquirirlo cuanto antes mejor.Shut up and take my money


3. La novedad es la que manda. 

Los jugones sentimos una necesidad de cambiar de juegos rápidamente. Pocos son los juegos que tenemos en nuestras extensas colecciones que hemos jugado muchas veces. El jugón es mucho de probar todo lo que sale al mercado. Estamos continuamente informados sobre las novedades que han salido, las que van a salir, y el tiempo que se han retrasado las que debían de estar ya en el mercado. La información exhaustiva es una característica intrínseca de nuestra afición. Si estamos al tanto de cuando unas living rules se actualizan, ¿cómo no vamos a estar informados de los juegos que salen a la venta cada año? ¿O de los juegos que se premian? ¿Serán buenos? ¿O será como siempre? La cosa es que de pequeño no sentía la necesidad de probar cada Fanta que salía nueva cada verano, pero hoy día, con los juegos de mesa, apenas me puedo resistir a probar un juego nuevo cuando tengo la ocasión.


4. El precio de los juegos.

El precio de un producto es un valor que podemos decir que es relativo. Un precio es alto o bajo para cada persona dependiendo de su situación económica y laboral. Pero en general, y dando por hecho que el jugón medio pertenece a su vez a la clase media económica, el precio de un juego de mesa como artículo de consumo es un precio que el jugón se puede permitir. No me hace falta referirme a alguna cantidad en concreto para decir que algunos de mis juegos me han costado muy baratos y otros que me han costado caros, a mi juicio claro está. No tendría tantos juegos si todos me hubieran costado como el más caro de ellos, pero evidentemente el precio medio por el que los compro, y el hecho de comprarlos de una forma prolongada en el tiempo hace que ya tenga más juegos de los que considero necesarios.

Pepe Roma, podcaster en Dos de adobe y diseñador de Vuelta Rápida

Pepe Roma, podcaster en Dos de adobe y diseñador de Vuelta Rápida, Word Rally Card y Selfie!

5. Las ofertas de las tiendas.

Aquí llegamos al mayor de los problemas para nosotros los consumidores. Los períodos de rebajas y promociones especiales hacen que consumamos mucho más en estas épocas que durante todo el resto del año. La sensación de que podemos perder la ocasión de comprar un juego a un precio muy competitivo hace que nos desatemos y desinhibamos a la hora de llenar el carrito de la compra y podemos llegar a comprar muchos más de los que teníamos pensado simplemente por el mero hecho de que ‘está barato’.

Personalmente respondo al comprador medio online, y reconozco que me dejo llevar por las ofertas tanto como el que más. Como dirían los gurús del marketing online “en Internet el precio es el rey”.


6. La poca pérdida de valor.

El juego de mesa es un bien material, y como tal, está sujeto al mercado de segunda mano. Son muchas las cosas que podemos comprar y vender de segunda mano, pero dependiendo de qué estemos hablando, el valor de un artículo cuando es comprado y el valor que tiene cuando es vendido de segunda mano pueden no ser muy diferentes.

Todos sabemos que un coche nuevo pierde valor en el mismo instante en que lo sacas del concesionario. Si lo quisieras vender un minuto después de comprarlo ya perderías mucho dinero. Y ya si nos referimos al cambio de su valor pasados cinco años, la diferencia es abismal. Esto sin embargo, no ocurre del mismo modo con los juegos de mesa. El juego de mesa es un producto que mantiene muy bien su precio con el paso del tiempo. Incluso llega a revalorizarse en muchas ocasiones si estamos hablando de un juego muy bueno, de tirada limitada, o perteneciente a alguna franquicia muy seguida por sus aficionados. Así que los jugones podemos comprar y comprar juegos de mesa pensando que el día de mañana, si queremos venderlos puede que incluso no perdamos mucho dinero, sino que puede que hasta ganemos con alguno de ellos.

Ketty, del blog Jugando con Ketty

Ketty, del canal de YouTube y blog Jugando con Ketty

7. El valor estético de los juegos.

Entramos aquí en la subjetividad de cada uno, y por ello esta puede ser una razón para muchos jugones y puede no serlo para muchos otros. Aunque debemos de reconocer que el juego de mesa es un producto artístico, Los jugones sienten una admiración por sus juegos, y muchas veces no por lo que representan, sino por los objetos en sí. Son bonitos y al jugón les gusta. Además los números hablan, y claro está que mientras más bonito es un juego más vende. Michael Menzel no cobra tanto dinero por ilustrar un juego porque es un tío muy simpático -que lo es-, sino porque sus geniales ilustraciones son un valor seguro para un juego y hace que se venda más.


8. El coleccionismo.

De la mano con la razón anterior uno de los motivos principales por los que un jugón compra juegos es meramente por coleccionarlos. Y puede ser más o menos consciente de ello. Pero es un hecho. Cuando compramos y almacenamos más juegos de los que somos capaces de jugar nuestra afición empieza a derivarse más allá de lo que es meramente jugar. Yo siempre digo que hay un problema cuando nos referimos a nuestros juegos de mesa como “mi colección”. ¿Cuántas veces habremos oído eso de “lo tengo en mi colección”? Mal. Muy mal. Los juegos habría que jugarlos más y coleccionarlos menos. Y yo hablo por propia experiencia. Yo no estoy libre de pecado.

Wiskeim, presidente de la Asociación Tierras Lúdicas de Málaga

Wiskeim, miembro fundador de la Asociación Tierras Lúdicas de Málaga

9. La posesión del juego.

Podemos jugar a juegos de mesa con los juegos con nuestros amigos. Podemos jugar en algún club o asociación, con los juegos que tienen allí. Y de esta manera podríamos jugar mucho y a muchos juegos, pero sin embargo, muchas veces, por algún motivo, preferimos tener nuestra propia copia de un juego aunque también lo tenga algún amigo nuestro o lo tengamos a nuestro alcance en nuestro club o asociación -quien pueda-.

Yo relaciono esto con pagar el gimnasio. Y os hablo en primera persona. Yo voy a un gimnasio en el que pago unos seis euros más al mes por tener acceso a la piscina. No es extraño que más de un mes no vaya ni un día a la piscina, pero eso no me hace dejar de pagar por seguir teniendo acceso a ella. Tener tu propia copia de un juego puede asemejarse a esto. Si tienes tu copia puedes jugarla cuando quieras, esté o no tu amigo que tiene ese juego. Puedes jugarlo con otros amigos, o puedes llevártelo a donde sea. En resumen, tienes la continua disponibilidad de ese juego.


10. El compromiso emocional. 

Aquí para terminar haré referencia a los sentimientos que nos generan los juegos. Más allá de ser un objeto, un bien material, el juego de mesa es un personaje en nuestras vidas que nos ha acompañado a lo largo de nuestro crecimiento y madurez. Muchos son los momentos que recordaremos al mirar un juego en la estantería, al abrirlo, al olerlo incluso. Todas esas sensaciones que nuestro cuerpo experimenta después se convierten en recuerdos y nostalgia. ¿Y si no por qué habría de tener tanto éxito un juego que se reedita ahora veinticinco años más tarde? Porque nos recuerda aquellos años en los que jugábamos con nuestros amigos y lo pasábamos tan bien aquellas tardes de domingo.

Miguel Ángel

Miguel Ángel (darkmaikegh), del blog Luz desde el lado oscuro, y miembro de la Asociación Tierras Lúdicas de Málaga

Fotos de jugones

Pidiendo fotos con las que acompañar la entrada entre los jugones con los que he contactado se me ha ocurrido la idea de recopilar fotos de todos los jugones con sus respectivos juegos. Me gustaría poner una página en el blog dedicada a ello. Creo que estaría muy bien tener un álbum de fotos del panorama jugón. Así que si eres jugón y lector de este blog, ponte en contacto conmigo y estaré encantado de contar con tu foto en una futura sección del blog.


Encuesta: ¿Cuántos juegos tienes?

Como reflexión creo que está bien esto, pero más allá de un mero ejercicio de introspección, quisiera acompañar lo aquí expuesto con datos. No creo que las conclusiones que podamos sacar de ello sean muy determinantes, pero he pensado que una encuesta en este tema podía ayudarnos muy mucho a conocernos a nosotros mismos respecto al resto de población jugona -al menos en lo que a los lectores de este blog se refiere-. A continuación publico una pequeña y simple encuesta para conocer en qué números nos movemos al hablar de jugones y sus juegos.

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14 pensamientos en “Las 10 razones por las que compras tantos juegos

  1. adonitax

    creo que en mi caso tengo un poquito de cada una de estas razones, además me enganche tarde asi que el “recuperar el tiempo perdido no jugón” me impulsa también xD

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  2. pausoft

    Todas las razones que das se cumplen conmigo.
    Yo añadiría alguna más:

    -Me encanta abrir un juego nuevo, el olor de nuevo, la parafernalia de desprecintar y luego meter en bolsitas o cajitas con compartimentos los componentes (¿habrá un perfume como el de los coches nuevos para los juegos? 🙂

    -Enseñar a amigos y familia algún nuevo juego con la esperanza que les gustará mucho, siempre uno diferente

    En fin, también me puse tarde a coleccionar aunque desde pequeño me han encantado

    Saludos

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  3. Pingback: …en Pareja (019) | Jugando en Pareja

  4. Bertus Caylus

    Creo que falta un punto importante a la hora de decidir adquirir un juego: la disponibilidad.
    O dicho de otra forma, la posible indisponibilidad del juego en el mercado cuando decidas jugarlo. Esta cuestión combinada con las ofertas, en mi caso, es una de las que más peso tienen a la hora de adquirir una copia. Tiene matices similares a la de la posesión pero la acentúa, ya que al contrario que lo que pasa con la piscina del gimnasio, puede que ese juego cuando lo quieras, ya no puedas comprarlo y por tanto jugarlo.

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    1. Valentín Morillas Autor de la entrada

      Es interesante que menciones eso porque antes no teníamos eso en cuenta y ahora cada vez más podemos pensar en ello como una razón para decidirnos si comprar un juego. Yo personalmente no me miro mucho en ello porque me parece que me hace aún más esclavo del mercado; aunque todos tenemos algún juego por ahí (como Study in emerald) del que nos arrepentimos un poco no haberlo comprado en su día.

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  5. Greencop

    Excelente entrada, cada vez me gusta más lo que escribes. Y en este caso creo que tocas tema nuclear, y depende mucho y cambia la reflexión desde mi modesto punto vista, sobre el hilo que expones, con la pregunta que nos lanzas al final, que por cierto está muy bien traída ¿cuántos juegos tenéis?
    Me voy a permitir exponer me modesto punto de vista, por el que creo yo, que en este mundo, aunque se podría extender otros, la peña compra juegos de mesa, de forma compulsiva y es el siguiente, espero que no me quede muy largo jejje.:

    Cuando comprar juegos pasa a ser parte de la actividad lúdica, cuando todo ese proceso culmina en la compra o en meterlo en la ludoteca, más bien lo segundo , sin que ni siquiera se llegue a culminar el proceso con lo que se supone que sería llegar a estrenarlo, cuando comprarte el juego no sea para suplir una carencia, ya sea porque no tienes juegos parecidos, ya sea porque tu personas más allegadas no tienen el mismo juego….y pasa a convertirse en una necesidad en sí misma, de comprar por comprar, puede que estemos ante un claro caso de adicción.

    El prototipo de jugon adicto; ” jugon palabra que odio, por cierto más que nada porque me gusta definir y usar las palabras de forma apropiada y para mí un jugon sería la persona que tiene cierta experiencia sobre un juego si ponemos como referencia el sistema ELO, aquí más de un autodefinido como jugon no pasaba de principiante”, que me voy del tema jeje, el prototipo sería una persona entre 30-45 años, soltero, con posición económica media-alta, que no tiene que dar cuentas sobre lo que gasta, porque o bien no tiene responsabilidades económicas en casa o bien porque tiene suficientes recursos como para dedicarle un buen presupuesto a su afición , sea como fuera le gusta “ir a la moda lúdica” tener lo último de Essen, córdoba etc ,vamos lo que viene a ser de toda la vida encapricharse de lo último que sale al mercado.
    Tantos juegos…juego… que definición nos dice la rae “acción o efecto de jugar”, jugar que nos dice en su primera acepción “hacer algo con alegría con el solo fin de entretenerse o divertirse”, ya se que lo que voy a decir en el mundo lúdico quizás parezca políticamente incorrecto, pero no parece un contrasentido acumular algo que su principal misión es usarlo para divertirse, creo que los juegos de mesa no son objetos para “coleccionar”.
    Hay veces que la verdad, lo veo en el perfil de la gente que se mueve por jornadas, en tiendas especializadas etc y de alguno de mis allegados, sobre todo la gente que compra y compra, el hecho de acumular tanto cartón y plástico, sea como consecuencia de suplir carencias afectivas, en una actitud o tendencia obsesiva compulsiva, que no digo que dé como resultado este trastorno pero que se le acerca mucho, ese vacío se llena por la falsa sensación de bienestar temporal al adquirir que no jugar tantos juegos de mesa.
    En resumen a todos los motivos expuestos en la entrada y que se acerca mucho al coleccionismo moderado y beneficioso psicológicamente yo añadiría un principio de trastorno obsesivo compulsivo

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  6. elyuca

    Apenas conocí los juegos de mesa tipo euro en noviembre 2014, a la fecha (hoy 27 Marzo 2015) ya compré 7 juegos y estoy en espera de 2, Los Pilares de la tierra y Eldritch Horror. ¿Como me contagie de esto? jajaja, un saludos a todos y cuiden la cartera, que la sopa de cartón no debe estar muy buena.

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  7. Oca

    La verdad es que principalmente es por carencias, como he leido en los comentarios, y por avaricia. En mi caso particularmente me siento como Gollum con el anillo. Y la compra compulsiva que he tenido ha sido directamente proporcional a las pocas veces que juego. Mientras menos juego mas necesidad tengo de comprar.

    Muy buena la entrada. Me ha gustado leerte.

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  8. Alberto Corral

    La “prolongación del orgasmo lúdico” sería una nueva razón para comprar. Me refiero a que mucha gente jugamos menos de lo que quisiéramos. El hecho de tener una buena colección te permite estar leyendo reglas, manoseando componentes, corrigiendo erratas y montando partidas en solitario para “ver cómo va el juego”, lo cual es, en cierto modo, un complemento a la actividad de jugar.
    Yo creo que si pudiera ir a una asociación con ludoteca a jugar todos los días, no compraría tanto como compro, porque el hecho de jugar a diario, o casi, ya colmaría mi ludopatía. Pero como no puedo, creo que el comprar, leer, ordenar y “setupear” cubre un poco ese espacio.

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