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¿De dónde viene el jugón?

Todo el mundo tiene un pasado. Hasta las estrellas de Hollywood de hoy día tienen fotos en las que salen con un peinado que hoy nos parecería más que gracioso, o han hecho algún trabajo más que chungo del que ahora no quieren acordarse. Pues nosotros los jugones también tenemos un pasado. No me quería referir a que hayamos hecho algo oscuro en nuestra adolescencia o juventud, pero ciertamente todos tendremos fotos de algún peinado que querríamos no viese la luz nunca en esta vida.

Pues sí, en nuestro pasado ya jugábamos a algo. Algunos jugones de hoy día cuentan siempre la misma historia. De jóvenes jugaban a rol. Solían pasar largas tardes de domingo con los amigos matando orcos, investigando sucesos extraños o pilotando cazas estelares. Y es que es muy bonito cuando recordamos esos días pasados con la añoranza con la que lo hacemos hoy. Hoy día no tenemos ese tiempo que teníamos tantos años atrás. Nuestros quehaceres nos ocupan demasiado tiempo. Pero la ilusión puede que la mantengamos intacta.

Inicios jugones

Cruzada Estelar, Star Wars El juego de rol, y Magic The Gathering

Esa ilusión yo la tengo desde luego. Hace unas semanas compré esto. En mi adolescencia, como esos jugones a los que menciono, yo he jugado a rol. Mucho menos de lo que hubiera querido, y no he sido un gran jugador, pero ciertamente he disfrutado cada uno de los momentos -esas largas tardes de domingo- que pasé con mis amigos. Por supuesto que ahora no juego. Y no es que me falten ganas. Hace poco uno de mis compañeros de juego nos preguntaba por Facebook si estaríamos interesados en jugar a rol en algunas de las mañanas de domingo que ahora dedicamos cada dos semanas a los juegos de mesa. Yo contesté ilusionado que por supuesto. Aunque como todo en estos días que llevamos, las cosas van despacio y aún no he blandido ninguna espada, no he investigado ningún misterio ni he intentado reparar mi sable láser. Supongo que mi reciente compra más que nada se puede deber ya al mero coleccionismo, aunque no descartaba la idea de intentar introducir en aquel mundillo olvidado a amigos no jugones con los que juego de vez en cuando.

¡Ay, el pasado! ¡Hay que ver la felicidad con la que recordamos esos días! Ciertamente es así. Aunque también, nuestro yo actual podría decirle tres o cuatro cosas a nuestro yo pasado si tuviera un teléfono con el cual comunicarse con él. Yo siempre digo que me encargué de cargarme mis notas en el instituto mientras jugaba a Magic The Gathering. Este es otro posible pasado que muchos jugones de hoy día han podido experimentar. Si pudiera hacer esa llamada mi yo responsable -o al menos más que aquél- le diría a mi yo adolescente que guardase un poco más las cartas y estudiase un poco más de vez en cuando, y probablemente que se gastase menos dinero en ellas. No quisiera hacer la cuenta de cuánto dinero pude gastar en cartas durante aquellos años, pero básicamente era cada peseta que pasaba por mis manos. Y por supuesto mis cartas hoy día no es que valgan mucho dinero. Ya se encargó de ello Wizards of the Coast de seguir sacando expansiones para devaluar el precio de nuestras antiguas cartas, que de poco más sirven ahora sino para hacer bulto en los plásticos cuando vamos a hacer un prototipo o print&play.

¿Imperio Cobra y otros tantos de aquella editorial? Pues no. Aquellos yo no los jugué, aunque supongo que muchos lectores de esta entrada tendrán muy buenos recuerdos ahora mismo. Yo soy nacido en el año del Mundial de fútbol en España y lo que recuerdo haber jugado es a mi Cruzada Estelar -que aún conservo-. Recuerdo dónde me lo compró mi madre, y hasta el precio que le costó. 3000 pesetas. El Heroquest costaba 3500 pesetas, y yo quizá la convencí de que me comprase aquel Cruzada Estelar diciéndole que era más barato que el otro. Es extraño recordar que hasta con aquel juego ya hacía yo la labor evangelizadora que se nos supone hacemos hoy día a los jugones, o como se nos llama en otros sitios, los alpha-gamers. En mi pueblo ya jugaba con amigos que no estaban acostumbrados a jugar a juegos de aquella complejidad.

Son muchos y variados los inicios de los jugones de hoy día. Estos fueron los míos. Después de ellos -al igual que muchos jugones- apenas he jugado a nada hasta hace pocos años. Muchos años de inactividad de juego que no han hecho más que acrecentar las ganas con las que ahora nos hemos metido de lleno en esta afición. La afición del juego de mesa está en alza hoy día. Se deberá al trabajo de mucha gente, sí, pero la añoranza que teníamos tantos de nosotros tiene más que su importancia.

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